Ayer viernes tuvimos la reunión mensual de jóvenes misioneros en la Delegación de Misiones de Madrid. Una vez nos saludamos, fuimos a adorar al Santísimo en la pequeña y acogedora capilla de la Delegación, y unos minutos después, como parte de la pedagogía que a veces es necesaria para la oración, Nacho comenzó a leer una carta que Francisco Castelló escribió unas horas antes de ser ejecutado durante la Guerra Civil española. Su biografía es breve, ya que murió a los 22 años; está descrita en la página http://www.archimadrid.es/vocaciones/catequesisi/franciscocastello.htm.
Sin embargo su muerte es digna de ser contada y conocida, y la mejor manera de hacerlo es leyendo sus cartas, las que escribió a sus hermanas y su tía, a su novia, y a su director espiritual.
¿Qué quiere decir "requiem"? Exactamente quiere decir "descanso". Hoy me he enterado mientras buscaba en internet la letra de la misa de requiem de Gabriel Fauré, una maravillosa obra que no muestra negrura y terror alguno, sino luz y paz. La letra de su última parte, "In Paradisum", común al oficio de difuntos, es como sigue:
In paradisum deducant te Angeli;
in tuo adventu suscipiant te Martyres,
et perducant te in civitatem sanctam Jerusalem.
Chorus Angelorum te suscipiant,
et cum Lazaro quondam paupere
aeternam habeas requiem.
Al paraíso te conduzcan los ángeles,
a tu llegada te reciban los mártires
y te conduzcan a la ciudad santa de Jerusalén.
El coro de los ángeles te reciba
y con Lázaro, el que fue pobre,
tengas el descanso eterno.
Y suena de esta manera: http://www.youtube.com/watch?v=nCNq5kCGD4Y&feature=related
Así es como fue recibido Francisco Castelló en el Cielo, pues él mismo ya vivió en sus últimas horas la cercanía de la gloria divina. Aquí están sus cartas:
A María Pelegrí, Platería, 39 - 1º
Querida Mariona:
Nuestras vidas se han unido y Dios mismo ha querido separarlas. A Él le ofrezco con toda la sinceridad posible mi amor hacia ti, un amor intenso, puro y sincero.
Siento tu desgracia, no la mía. Estés orgullosa de mí: dos hermanos y tu novio. Pobre Mariona.
Me pasa una cosa extraña: no puedo sentir ninguna pena por mi suerte. Una alegría interna, intensa, fuerte… llena todo mi ser. Quisiera escribirte una carta triste, de despedida, pero no puedo. Estoy pleno de alegría como un presentimiento de la Gloria.
Quisiera hablarte de lo mucho que te habría amado. De cuánta ternura tenía reservada para ti, de lo felices que habríamos sido. Pero para mí todo esto es secundario. He de dar un gran paso.
Una última cosa: cásate, si es tu parecer. Yo desde el cielo bendeciré tu matrimonio y tus hijos.
No quiero que llores. No lo quiero.
Que estés orgullosa de mí. Te quiero.
No tengo tiempo para más.
Francesc
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A mis hermanas Teresa y María Castelló i Aleu, y a mi tía:
Queridas: Acaban de anunciarme la pena de muerte y jamás he estado tan tranquilo como ahora. Tengo la seguridad de que esta misma noche estaré con mis padres en el cielo. Allí os esperaré a vosotras.
La Providencia de Dios ha querido elegirme a mí como víctima por los errores y pecados que cometemos.
Voy con gusto y tranquilidad a la muerte. Jamás tendría tanta probabilidad de salvación.
Se terminó ya mi misión en esta vida. Ofrezco a Dios todos los sufrimientos de esta hora.
De ninguna manera lloréis por mí. Es lo que os pido. Estoy muy, muy contento. Os dejo con pena a vosotras que tanto amaba, pero ofrezco a Dios este afecto y todo cuanto tenía en el mundo.
Teresina: ¡Que seas valiente! No llores. Yo soy el que ha tenido tanta suerte que no sé cómo agradecer a Dios. He cantado el himno: "Amunt, que és sols camí d'un dia!" (¡Ánimo, que el camino es sólo de un día!) con toda intensidad. Perdona las penas o sufrimientos que involuntariamente te pueda haber causado. Siempre te he querido mucho.
María: mi pobre hermana… Si Dios te da hijos dales un beso de mi parte, de su tío que les amará desde el cielo. Un fuerte abrazo a mi cuñado. De él espero que será vuestra ayuda en esta tierra y sabrá sustituirme.
Tía: En este momento siento un profundo agradecimiento por usted y por todo cuanto ha hecho por nosotros. Dentro de unos años nos encontraremos en el cielo. Desde el cielo pedirá por usted éste que tanto la quiere.
Recuerdos a todos los amigos de la Federación; a todos los amigos decidles que muero contento y que me acordaré de todos ellos desde la otra vida.
Francesc
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Al sacerdote D. Román Galán
Querido padre: Le escribo estas letras estando condenado a muerte y faltando unas horas para ser fusilado. Estoy tranquilo y contento, muy contento. Espero poder estar en la gloria dentro de poco rato. Renuncio a los lazos y placeres que puede darme el mundo y al cariño de los míos.
Doy gracias a Dios porque me da una muerte con muchas probabilidades de salvarme.
Tengo una libreta en la que apuntaba las ideas que se me ocurrían (los inventos). Haré por que se la manden a usted. Es mi pobre testamento intelectual. Fíjese en el compresor de amoníaco. El H.G. puede sustituirse por un líquido cualquiera en circuito cerrado, las válvulas por válvulas metálicas, la presión por una simple bomba centrífuga con presión. Le estoy muy agradecido y rogaré por usted. Recuerdos a los de Pravia,
Francisco Castelló
sábado, 6 de marzo de 2010
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