lunes, 29 de diciembre de 2008

Misa en Colón el día de la familia. Entrada de Inés


Ayer estuve como muchos de vosotros en Colón...qué sentimiento tan esperanzador me dio el ver la cantidad de familias y futuras familias cristianas que somos. 
Es el mejor regalo de Navidad que se puede recibir el sentirse tan arropado por la Iglesia en estos tiempos de desesperanza. 
Y como me gustaron los mensajes del Papa y de nuestro querido Cardenal Rouco. En especial las menciones defensoras de la vida y la infancia, y el papel tan importante de nuestros adorados "abuelitos" y ancianos. 

Estas reflexiones que adjunto motivaban la asistencia a la Fiesta de las Familias en Colón. Las he leído hoy, no obstante hubiera ido a la cita incluso con lluvia!

Cinco razones para la Misa en Colón.

Los católicos no somos masoquistas. Partimos del hecho de que no es nada apetecible ponerse en marcha hacia la Plaza de Colón, con una climatología tan dura, y en unas fechas que invitan a la intimidad de la familia. Desde el criterio de la comodidad, nos sería mucho más fácil quedarnos en torno a la estufa, y en todo caso, participando de esa Eucaristía mediante la radio o la televisión. Pero como nuestro criterio de discernimiento no es la “apetencia” sino la “voluntad de Dios”, sugiero cinco razones en pro de la conveniencia de acudir a esa Eucaristía:
1º.- La fuerza de la rogativa: Son palabras del mismo Jesucristo: «Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos» (Mt 18, 19). El poder de la intercesión del Pueblo de Dios orando en comunión, en favor de la familia y del respeto a la vida, puede tener una eficacia incalculable.
2º.- Clamor de los inocentes: En el día de los Santos Inocentes, prestaremos nuestra voz a los que no la tienen: los 112.138 niños sacrificados el año pasado en España. Ellos no tienen sindicato que les defienda, ni partido político que represente. Su clamor llega al Cielo, ciertamente, pero tiene también que alcanzar al resto de la sociedad, sirviéndose de nuestro pequeño “altavoz”. «Si nosotros callásemos, gritarían las piedras» (cfr. Lc 19, 40).
3º.- Signo visible del Dios viviente: El influjo del laicismo imperante, podrá descolgar las cruces de las paredes, o hacer desaparecer los belenes y demás signos religiosos propios de la Navidad… pero no podrá impedir que nosotros mismos seamos “signos visibles” de la presencia de Dios en el mundo. La fe no sólo entra “por el oído” (Rm 10, 17), sino que también entra “por los ojos”. La multitud que acuda a la Eucaristía del día 28, será un testimonio de que Dios “vive” y “habita” entre nosotros.
4º.- Despertar de nuestro letargo: Pienso con frecuencia que quizás la Providencia divina permite la presente crisis moral, como un medio para hacernos reaccionar ante nuestra mediocridad de vida. A veces ocurre que hasta que no vemos el rostro del mal, no nos entregamos con “determinada determinación”, en palabras de Santa Teresa. La tibieza de los cristianos es uno de los mayores lastres que obstaculiza la llegada del Reino de Dios a nosotros.
5º.- «Confortaos mutuamente» (1 Ts 5, 11): La soledad puede llegar a convertirse en una tentación de desesperanza. Dios ha querido que nos confortemos mutuamente en el peregrinar cristiano. In nomime Domini, vamos a la Plaza de Colón.

Misa en Colón en el día de la familia. Entrada de Ignacio



Yo estuve ayer en la plaza de Colón en la "Fiesta de las Familias". Yo lo recibí como canto de esperanza. Con frecuencia se oye que todo está fatal; que es horrible. Que si la crisis, el laicismo, el relativismo moral, las hipotecas... Y es verdad, nuestros tiempos traen consigo unas dificultades específicas que complican bastante las cosas. Y buscando por aquí y por allá uno encuentra ciertos descansos y respuestas relativas. Nada verdaderamente sólido y duradero. ¿No te pasa un poco esto?
Por eso, en días como ayer, vuelvo a descubrir la suerte de pertenecer a la Iglesia que da respuestas concretas y directas a mis inquietudes y preocupaciones; ver al Cardenal Rocuo (que con esa voz rota, que podría doblar otra saga de "El Padrino") que habla con esperanza y alegría del futuro, es un verdadero don. Aparezco por este blog que tanto promete, para mandar un abrazo al lector y desearle unas santas navidades; que el 2009 esté lleno de sorpresas y respuestas auténticas y que podamos compartirlas juntos. Un abrazo

Los Reyes Magos existen. Entrada de Rocío

Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
- ¿Papa?
- Sí, hija, cuéntame
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
- Es que... -titubeó Cristina
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina .
- Entonces no lo entiendo. papá.
- Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
- Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
- Sí, claro, eso es fundamental - asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.
Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

Un besazo enorme, 
Rocío.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Tenemos un pequeño blog...


Queridos los que lo leéis,
Ayer hablábamos de hacer un blog para... pero ¿para qué sirve un blog? Todo buenas ideas en principio, pero luego hay que usarlo, porque si no...
Pues si sirve para que escribamos, colguemos buenos links, y quizá para que otras personas lo lean y les sirva, pues creo que ya cumple, ¿no? Quizá algo diferente a lo que hace facebook, claro, porque si no es más de lo mismo.
Pero en principio es para los que estamos.
En cualquier caso, tenía ganas de probarlo.
Un abrazo
David