
Yo estuve ayer en la plaza de Colón en la "Fiesta de las Familias". Yo lo recibí como canto de esperanza. Con frecuencia se oye que todo está fatal; que es horrible. Que si la crisis, el laicismo, el relativismo moral, las hipotecas... Y es verdad, nuestros tiempos traen consigo unas dificultades específicas que complican bastante las cosas. Y buscando por aquí y por allá uno encuentra ciertos descansos y respuestas relativas. Nada verdaderamente sólido y duradero. ¿No te pasa un poco esto?
Por eso, en días como ayer, vuelvo a descubrir la suerte de pertenecer a la Iglesia que da respuestas concretas y directas a mis inquietudes y preocupaciones; ver al Cardenal Rocuo (que con esa voz rota, que podría doblar otra saga de "El Padrino") que habla con esperanza y alegría del futuro, es un verdadero don. Aparezco por este blog que tanto promete, para mandar un abrazo al lector y desearle unas santas navidades; que el 2009 esté lleno de sorpresas y respuestas auténticas y que podamos compartirlas juntos. Un abrazo
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