jueves, 25 de junio de 2009

Reflexión sobre la pobreza

Leyendo el librito de Orar con Teresa de Calcuta, se me ocurrido una cosa que querría compartir brevemente. Leo en la página 63: “Los pobres pueden ser gente maravillosa. Al acercarnos a sus cuerpos rotos, a menudo son ellos los que nos enseñan a nosotros. A veces nos dejan cara a cara con nuestra propia pobreza, con nuestras propias limitaciones y defectos, cara a cara con el conocimiento de uno mismo. El conocimiento de nosotros mismos nos hace humildes. Por eso rezamos: haznos dignos, Señor, para servir a nuestros semejantes que en todo el mundo viven y mueren de pobreza y hambre”.
Veo la foto de Madre Teresa en la portada, viejecita, pero sana, junto a una de sus monjas. Y me imagino a otras personas dedicadas, parcial o totalmente, a los más pobres. Sanas, seguramente, todas ellas. Es claro que para que unos puedan ayudar a otros, los primeros deben al menos estar más fuertes o sanos, ¿no?
Pero ¿qué impide a los pobres dejar de serlo, estando tan cerca a veces de la falta de pobreza? La realidad es tozuda, y en particular la de los pobres, los que están solos, los que están tristes. ¿Cómo cambiar esas realidades sufrientes? De lo que dice Madre Teresa se puede concluir algo: el Amor es refrescante, quita agobios, libera penas, relaja el corazón. Así es como esos pobres dejan de serlo, y si su pobreza es interior, es cuando empiezan a ver una vida más alegre. Y si es exterior, quizá es cuando empiecen a ver una esperanza y un futuro.
Bueno, pues a aprender a Amar, según lo que es cada uno. Señor, enséñanos a Amar.

3 comentarios:

  1. Ese librito es el fiel reflejo de la frase "las grandes esencias se encuentran en frascos pequeños".

    ¡Gracias por extraer, reflexionar y compartir textos como este!

    Rocío

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  2. Una vez más, David, me incitas (lo cúal es muy de agradecer) a seguir un camino que a veces con el día a día parece que no es el que toca, pero que te das cuanta que es como un flujo subterraneo sobre el que ha de apoyarse todo lo que hacemos, para que te sientas a gusto por la noche al acabar el día y repasar como te has comportado en cda situación. Sigue leyendo y aportandonos tu visión, que nos ayuda a más de uno,a mi con seguridad.
    Un abrazo, compañero.
    Alberto

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  3. Quien diría lo diría, ¿verdad? Este primer Mundo tiene una pobreza espiritual que produce vértigo. Un chaval de 15 años tiene más cosas que una familia entera africana. Las bodas aquí requieren de grandes comidas, regalos, viajes... Para independizarte has de tener una casa, amueblada, con piscina y pista de padel (si está en los barios nuevos)...Cuánto se tiene y qué poco se es; tengo, tengo, tengo... pero no se quién soy. Habría que introducir una asignatura de aprender a escuchar, ¿no creéis?
    Muy buena reflexión Alambre.

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